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Capítulo 10 La Mosca

La naturaleza del éter y la luz solar

1. Cuanto más baja es la región terrestre, tanto más densa es su atmósfera. Lo mismo sucede con todas las cosas: que se vuelven más compactas cuando se aproximan al punto central común, y cuanto más se apartan de él, tanto más disminuye su densidad y tanto más sueltas se encuentran entre sí.

2. Ya sabemos lo que es el aire que rodea la Tierra, parte por las explicaciones de la revelación actual, pero sobre todo por las revelaciones anteriores sobre las cosas del mundo natural.

3. Aun así repito para mayor claridad: El aire, al igual que el resto de la materia, es el producto de un conflicto entre lo espiritual y lo material. Todas las potencias espirituales, cuanto más cerca del planeta se encuentran, tanto más malignas son; y tanto más pacíficas, agradables y constantes cuanto más arriba están.

4. La totalidad del planeta, junto con su aire atmosférico hasta adonde éste llegue, no es sino una escala de graduación de los espíritus que se han instalado en tal planeta, para iniciar desde allí su retorno, del que ya hemos hablado.

5. Entonces diréis: “¿Hay algo que ocupe el espacio entre un planeta y un Sol?”.

6. Los naturalistas hablan de un éter muy leve y maleable.

7. Pero sería absurdo exigir a un físico la demostración visible de qué es el éter, pues no puede ser observado con un microscopio, como tampoco el aire más denso. Los científicos podrían analizarlo químicamente, si consiguiesen meterlo en un tubo de ensayo. Pero como la región del éter comienza a varias millas de altura, esta empresa se presenta difícil para la actual generación de naturalistas.

8. Nuestra investigación será más fácil porque actuaremos con la fe y la confianza, y en el camino del verdadero Amor. En este camino -él de la contemplación- hasta para un simple pastor la estrella polar resulta más cercana que a un científico la gota de agua que le cae en la nariz, debido a que se sirve de una insuficiente vía de investigación mediante la inteligencia humana limitada.

9. El éter también es un ente espiritual con polaridad positiva para todos los planetas, y negativa para los soles.

10. Está formado por espíritus sumamente puros, pacíficos y pacientes. Si así no fuese, ¡cuán pesadas resultarían las trayectorias de los cuerpos cósmicos en torno a su Sol que tienen que recorrer a una velocidad extraordinaria!

11. Al ser la naturaleza de estos espíritus del éter tan pacífica, no estorban en lo más mínimo el movimiento de nada aunque la partícula o el ser que se mueve sea extremadamente sutil.

12. Sabiéndolo, no es difícil hacerse una idea sobre el brillo de un Sol y su propagación.

13. Pero antes, sin embargo, tendremos que echar una ojeada al mismo Sol, porque si no, enseguida os preguntaríais: “¿Cómo es posible que se explique a alguien el efecto de algo, omitiendo la causa?”.

14. A nadie hace falta explicarle que el Sol es un astro extraordinariamente luminoso. Eso lo vemos con nuestros propios ojos.

15. Pero ¿qué es lo que lo hace tan brillante? Además: ¿qué aspecto tienen su superficie y su interior?

16. Ya veo que todas estas preguntas tienen que ser aclaradas antes de abordar nuestro tema principal.

17. Lo primero que sin duda os llama la atención es el enorme tamaño de los soles, frecuentemente varios millones de veces mayores que sus planetas.

18. ¿Qué es entonces un Sol en sí?

19. El sol es en sí un astro en estado perfecto y todos los planetas son sus satélites.

20. ¿De dónde proviene la luz tan intensa de este astro perfecto?

21. La luz tan intensa emana de la amorosa actividad espiritual de los espíritus que se encuentran alrededor suyo.

22. Preguntaréis: “¿Son estos espíritus ya perfectos?”.

23. Esta pregunta tiene que dividirse a su vez en siete cuestiones consecutivas,

24. las cuales corresponden a las siete clases de espíritus que existen en el Sol, el conjunto de los cuales condicionan su luz inmensa.

25. Si queréis conocer más detalladamente la naturaleza de estos espíritus, basta con que consideréis los siete mandamientos de amor al prójimo, y los tres que le sirven de base, a través de los cuales el hombre debe conocer cuál es su relación con Dios, Creador suyo. De esta manera estaréis al tanto de la escala completa del conjunto de espíritus que hay en un Sol. Incluso hasta los colores del arco iris os revelan este orden.

26. Y ¿qué es lo que nos enseñan estas explicaciones preliminares?

27. Ni más ni menos que un Sol es, en su esfera interna, un centro de concentración de siete categorías de espíritus. Entre ellos están los que todavía tienen que pasar por los planetas para su purificación, y los que ya volvieron de allí perfectos, representando la primera categoría el contenido interior del cuerpo solar y la segunda, ya perfecta, su envoltura luminosa.

28. Justamente son estos espíritus, con sus delicias y su vibración amorosa, los que crean el brillo solar.

29. Respecto a la propagación de esta luz, sólo os recuerdo los espíritus todavía imperfectos continuamente proyectados del Sol. Con ello ya estáis perfectamente al tanto de cómo se produce la propagación de la luz de la que os hablé con ocasión de la formación de un planeta. Ahora también os habréis formado una idea más clara acerca de la naturaleza de los minúsculos organismos vivientes que emanan del Sol, repetidas veces nombrados, y que transmiten las vibraciones recibidas de los espíritus del Sol ya perfectos como dádiva confortante a aquellos espíritus imperfectos que, en su camino de perfeccionamiento, tienen que alejarse del Sol.

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